Archivos para 27/08/11

Una #BlackBerry en la mochila y viajar ligero de equipaje para dejar hueco a lo que te ofrece el camino.

El concepto de viajar en estos días tiene una semántica mucho más extendida debido a los distintos hábitos realizados en el período estival. Yo me veo viajero, ni turista, ni excursionista, ni aventurero, ni “tuiteador” compulsivo y tampoco ponedor de chinchetas en el corcho de las fotos a posteriori. Viajero: alguien que observa sin trastocar lo que encuentra. Las mías tocan a su fin. Mi compañero de viaje me animaba con aquella frase tan socorrida de “cortas pero intensas” mientras me llevaba al tren de retorno a los otros hábitos. Cinco días suena a cortometraje relámpago sin trueno detrás.

Me decía mi amigo al final de cada jornada de polvo, sudor y sal que estaba enganchado al maldito elemento móvil. De hecho, después de la ligereza de mi mochila de campaña, lo que más me gusta es su minibolsillo situado en el ajuste de cadera, ideal para el volúmen de una Blackberry a salvo de polvo, lluvia y golpes esporádicos. Acceso blindado inmediato tetrabrik de luxe. La verdad es que apenas sufrí llamadas de trabajo, con lo cual mi supuesto vicio por el maldito elemento móvil consistía en guardar recuerdos y compartir momentos con personas que bien podían haberme acompañado y no estaban allí. Quizá lo agradecieran, dadas las temperaturas y lo áspero del terreno. No creo, saben sufrir mientras disfrutan. Hacía mis instantáneas que iban directas a mis ventanas de Social Media donde sabía me escuchaban con ojos y sensibilidad pareja a la mía en el modo de entender un viaje, como viajero. Algunos, hasta viajaban conmigo, a pesar de no estar presentes, y recibía un mensaje de vuelta con un gracias por sacarme de la oficina durante unos segundos. Como mucho, mucho, envidia sana que no se contempla como pecado capital español.

Ahora, pasado este tiempo, reuniré recuerdos reales y digitales y escribir a mi círculo de confianza mientras Google & Facebook se enzarzan por tener el kit más atractivo para manejar y controlar personajes virtuales de confianza. El mío funciona, pocos amigos, pero buenos, con lo cual es fácil encontrarlos, cuidarlos y cerrar el círculo. Gracias BBM por la colaboración fuera del entorno de trabajo. Muchas-Gracias-Jesús, mucho más, por soportar mi dependencia móvil y por estos días relámpago. Te prometo poner en el cargador de mi Blackberry una calcomanía con aquella famosa frase otrora en ceniceros que rezaba: “El Maldito Vicio”. Con el tabaco no funcionó hasta que sacaron la ley, pero no pierdas la esperanza.

Publicado con WordPress para BlackBerry.

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